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¿Qué es la Sociedad Civil? ¿Le conviene esta forma jurídica a tu proyecto?

La Sociedad Civil es un acuerdo de colaboración entre al menos dos socios para constituir una sociedad con ánimo de lucro.

No necesita un capital mínimo y destaca por la sencillez de su constitución y disolución.

Los socios, que deben inscribirse como autónomos, pueden optar entre aportar ya sea una cantidad dineraria o un bien, siendo así “socio capitalista”; o bien contribuir con su trabajo o experiencia como “socio industrial”.

Se constituye con un simple documento privado, que no necesitará su elevación a Escritura Pública ante Notario, ni la inscripción en Registro Mercantil (salvo que haya aportaciones de bienes o derechos reales). En este documento de registrarían los socios integrantes y su tipo de participación, su porcentaje de aportación y en los beneficios o deudas y los sistemas de administración y gestión.

Al no tener personalidad jurídica propia, no es necesario tampoco la presentación de las cuentas anuales en el Registro. Tampoco deben hacer públicas sus cuentas y su única obligación contable es llevar tres libros registro de:

• Facturas emitidas.

• Facturas recibidas.

• Bienes de inversión.

Uno de los mayores inconvenientes que se puede destacar es la de no darle a la sociedad una imagen de solidez que muchas veces necesita; no obstante, la sencillez de su tramitación o disolución, permite su transformación en una sociedad mercantil una vez adquiere un volumen de facturación suficiente.

Además, cabe señalar que es una sociedad de responsabilidad personal e ilimitada. Esto supone un evidente riesgo para los socios, ya que, en caso de no ir bien el negocio; estos pueden llegar a responder de las deudas con su patrimonio personal.

El tema de la tributación es algo más complicado; ya que en un principio cada socio tributa por el Impuesto sobre la Renta de Personas Físicas (IRPF), por separado y por la parte que le toca. Este sistema resultaba beneficioso si no se alcanzaba cierto nivel de beneficios ya que el IRPF tiene un tipo impositivo máximo del 56% y el del impuesto de sociedades ronda entre el 20% y el 30%.

No obstante, con la reciente reforma fiscal aprobada este año; desde el 2016,las sociedades civiles con actividades mercantiles tributarán por el impuesto de sociedades. De esta forma los socios podrían tener que tributar por las dos vías, siendo la sociedad civil menos interesante a nivel fiscal.

Cabe contar, por último que la Sociedad Civil suele estar excluida, por lo general, de ayudas y subvenciones públicas.

Se trata de una figura societaria de fácil tramitación y una gestión más simplificada que las sociedades mercantiles. Además, su fácil disolución permite el paso a otro tipo de sociedad más adecuado si así fuese necesario. En definitiva, es especialmente adecuada para emprendedores y autónomos al no necesitar una fuerte inversión inicial.

 

 

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Asesor inmobiliario en Ingestin Real Estate. Especialistas en intermediación en inmuebles industriales.

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